Maelstrom negro





De los horrores que esconde la mar
dicen que el peor es el maelstrom:
un remolino monstruoso,
un vacío rugiente
—“mala”: ruidoso
               “strom”: corriente—,
un vórtice en el océano
devora hombres.

Tiene costumbre,
también, el maelstrom
de no retener mucho rato
nada de lo que posee.
No hay piedad en su feroz ataque.
Su metodología es simple:
Te absorbo,
         te destrozo,
                   te escupo.

¿Por qué te cuento todo esto?
Porque Pessoa escribió:
«mi alma es un maelstrom negro»,
y ahora siento su angustia como la mía;
su abismo,
un abismo compartido.

Aviso para navegantes:
estamos entre vosotros.
Nuestra profundidad es insondable.






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